Los animales salvajes, al no tener conflictos racionales pueden liberar cualquier tipo de trauma justo después de producirse, sin que le cause problemas a largo plazo. Esta capacidad de liberar un trauma queda muy reducida en los seres humanos, precisamente a causa de nuestro cerebro racional. Cuando nos enfrentamos a cualquier situación traumática, no tenemos la capacidad de desactivar los mecanismos que nos han permitido afrontar esta situación de conflicto, manteniendo activadas nuestras defensas incluso años después del accidente. Esto favorece el enquistamiento energético del trauma manteniéndonos en estados crónicos de alerta y miedo. Mantener estos estados crónicos nos provoca un lento desgaste de nuestras reservas de energía.
Estas situaciones a largo plazo pueden causar también distintos tipos de patologías como: fobias, estrés, ansiedad, insomnio, dolor de cabeza, etc., muchas de estas patologías ni siquiera se llegan a relacionar con estos accidentes que han sucedido en el pasado.
Dentro de la terapia craneosacral existen técnicas específicas que ayudan a liberar estas situaciones. Una de ellas es la técnica del desenroscamiento o unwinding con la que conectamos con la memoria de los tejidos del cuerpo, en los que ha quedado grabado física y psicológicamente el proceso traumático, con el unwinding ayudamos al cuerpo a recrear las posiciones concretas en las qu se produjo el trauma (nacimiento, accidente, etc.) permitiendo al paciente, siempre de una forma muy suave y controlada, tomar conciencia de esta situación, y de este modo de una forma consciente, poder liberar las energías que puedan haber quedado retenidas y estén creando problemas en el momento actual.
La principal misión del terapeuta es crear la confianza y el soporte adecuados al paciente para que se sienta seguro y confiado.
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