El creador de esta terapia corporal fue el Dr. William Garner Sutherland a principios del siglo XX. Sutherland era un estudiante de osteopatía en América y recibía su formación en la escuela del fundador de la osteopatía Andrew Taylor Still. Como los demás estudiantes de osteopatía y medicina aprendió que los huesos del cráneo no se mueven y quedan fijados y fusionados entre sí en la edad adulta. Sin embargo, un día que estaba examinando algunas articulaciones del cráneo, observó la forma en que una de las suturas del hueso temporal se superponía al hueso parietal y escribió al respecto: "un pensamiento me golpeó; esta sutura está biselada como las agallas de un pez y diseñada para permitir el movimiento".
En aquel momento no entendió ese pensamiento y ni siquiera supo de dónde procedía, pero no se lo pudo quitar de la cabeza, entonces decidió realizar un experimento para probarse a él mismo la movilidad de los huesos craneales y qué influencias tendrían en su cuerpo.
Su razonamiento era que si los huesos del cráneo se movían, al impedir este movimiento los efectos deberían ser perjudiciales. Así que diseñó una especie de casco, con unos tornillos de ajuste a ambos lados que impedían el hipotético movimiento craneal. Se colocó el casco en su propia cabeza para experimentar sus efectos y en breve espacio de tiempo empezó a sentirse mal. Después de hacer varias pruebas durante meses el Dr. Sutherland desarrolló serias patologías en su cuerpo. Llegando a la certeza de que los huesos del cráneo se mueven durante toda la vida y cualquier restricción de esta movilidad puede producir serias enfermedades.
A partir de este descubrimiento inicial siguió investigando para descubrir qué es lo que producía esos movimientos craneales. Descubriendo un complejo sistema al que llamó craneosacral. Este es un sistema básicamente hidráulico, compuesto por el líquido cefalorraquídeo que se genera en el centro de nuestro cerebro, siendo ésta una especie de bomba que crea una pulsación sutil llamada impulso respiratorio primario, esta pulsación lleva al líquido cefalorraquídeo alrededor de todo el sistema nervioso central hasta nuestro sacro. de ahí la denominación craneosacral, este líquido está contenido por las membranas meníngeas, llamadas aracnoides y duramadre, y tiene importantes funciones que afectan a todo el sistema nervioso y en general a todo el cuerpo.
A partir del descubrimiento y estudio de este sistema craneosacral y viendo la importancia que tenía su correcto funcionamiento en la salud de nuestro cuerpo desarrolló este profundo y sutil trabajo corporal, enfocado en mejorar la movilidad del líquido cefalorraquídeo y de todas las estructuras que lo contienen.
Posteriormente la terapia fue desarrollada también por osteópatas como el Dr. Rollin Becker, Franklin Sill y el Dr. John E. Upledger. |