Se basa en el principio de que existe una pulsación sutil y profunda que se genera en nuestro cerebro, expandiéndose a la columna vertebral, al sacro y al resto de nuestro cuerpo. Esta pulsación es una expresión de la fuerza vital básica de cada individuo, se puede apreciar a través del tacto, y se puede diferenciar de los ritmos del corazón y de la respiración, sirviéndonos de diagnóstico.
La naturaleza de esta pulsación es rítmica, con una fase de expansión y otra de relajación, similar al ritmo cardiaco; y se expresa en todos los fluidos, huesos y tejidos del cuerpo, este movimiento se denomina impulso respiratorio primario y realiza un papel fundamental en el mantenimiento del orden e integración de todas las funciones corporales, en especial las del sistema nervioso central.
Si esta pulsación se expresa rítmica y libremente en los tejidos y fluidos del cuerpo, la salud y el equilibrio se mantienen. Sin embargo el bloqueo o restricción de esta pulsación es una causa fundamental y básica de muchas patologías y enfermedades. Estas restricciones y traumas pueden remontarse a problemas en el nacimiento, caídas en la infancia, accidentes, shocks emocionales, etc.
La finalidad de la terapia craneosacral es detectar y ayudar al cuerpo a liberar las tensiones y bloqueos que puedan comprometer la movilidad de esta pulsación, y con ello facilitar la máxima expresión de la fuerza vital en cada persona. |